La muerte en vida. Un lujo que no podés darte, por tu bien y el de los demás.~
Una puñalada atravesó, en ese momento, mi pecho, despojándome de mi corazón, tanto el físico como el sentimental.
La herida en mi pecho, reciente, no detenía su sangrado. Y pronto, descubrí que todo era una metáfora de mi corazón roto, partido en mil pedazos, y dividido en millones de añicos, dispersos por cualquier lugar. Nunca los encontraía de nuevo.
Mi corazón, mi dolor, mis sentimientos... eran eternamente irreparables.
Y así agradecí, no haber sido una de ellos, porque el recuerdo de un sufrimiento tan profundo, me traicionaría por siempre.
Siendo humana, tal vez, un día sanara.