
¿Por qué ahogar mil palabras en un chistido de dolor? ¿Por qué no soltar el sentimiento que penetró hace algún tiempo en mi corazón?
No importa que sea inútil rogar a mi Dios que me de un cuento de hadas, el que quisiera vivir. Por el que lloré más de mil veces. No tiene sentido aquel sufrimiento, cuando mis sentimientos están intactos.
No hay razones para llorar, sin embargo no soy libre. Quisiera volar, en libertad, sonreír al mundo y a alguien más.
Mi vida es un lujo, ¿Y que más da? Yo sigo deseando aquella realidad.
Esa que nunca voy a tocar.
El oxígeno que nunca voy a respirar.