
No puede haber mayor enigma que tus miradas impenetrables, indescifrables. Ni pizca de sospechas. Ni ilusiones, ni alucinaciones. No es mi imaginación, tus ojos me están mirando cada pocos segundos. Volteo y me encuentro con tu mirada profunda fija en mí, como intentando develar un misterio acerca de mí.
Pero el enigma son tus ojos.