12 de junio de 2012

Arriesgarlo todo



Detrás de mi rostro preocupado, quizás muy en el fondo de mi alma, está a simple vista ese entusiasmo por mostrarme tal como soy. Que todos me conozcan y sepan en qué se basa mi mundo, cual es el trípode que soporta cada una de mis lágrimas y mis sonrisas, mis suspiros y mis gritos de emoción. Porque más allá de todas esas carpas que cubren la superficie, está mi eterna locura por la música, por cantar, por lo que salva mi vida en mis últimos segundos de esperanza y creo que mucho más aún. Tal vez aparente ser una cobarde. Y sí, mis labios como mis manos tiemblan violentamente con sólo imaginar que todo podría salir mal, que mi voz podría quebrarse con un paso en falso. Sin embargo, debo arriesgarme, oírme y tenerme fe. Empeñar todo mi esfuerzo, emergente de lo imposible, para probar cada vez más, hasta tener la seguridad necesaria que declara mi pasión, la graba a fuego en mi piel, cual tatuaje eterno del corazón.

De eso se trata. De amar profundamente algo.