Al fin y al cabo, encontré mi expectativa... se presentó delante
de mis ojos sin dar señales, y después de unos minutos, me di cuenta de que eras la proyección de
mis sueños.
Que mi piernas no temblaban contigo, que tu mirada me incomodaba, pero al menos
podía sostenértela con la mía sin miedos. Por primera vez, siento ganas de seguir avanzando, de ir hacia delante
sin dolor y a pesar de los obstáculos. Me siento capaz de gritar a los cuatro
vientos que te
encontré,
que eras tú el que aparecía en mis sueños con el rostro borroso y los mejores
besos.
Y
a pesar de aparentar que todo esto está planeado para mi felicidad... tengo dos
problemas.
Primero,
le perteneces a alguien que quizá aún te quiere, y yo no puedo
traicionar.
Segundo,
estás enamorado
de ella.