Estábamos los dos mirando el mar cuando la tarde moría. Cómo moría lo nuestro, juro que no lo sabía. Miré para mi derecha, vi que desaparecías. Grité con todas mis fuerzas, y noté que no me oías. Me quedé toda la noche en la arena, intenté que algo valiera la pena. No puedo conseguir, cambiar ni corregir lo que me corre en las venas. Corazón, hoy no dejes de latir. Te alejaste un día y ahora decidiste venir.
