2 de febrero de 2013


Y cuando todo esto llega a su final, termino por admitir que son puras mentiras. Hace falta honestidad conmigo misma. Me sigo mintiendo con una esperanza, creyendo que se puede volver a revivir lo que una vez fue, pero, ¿en verdad no fue un sueño? Todo parecía tan perfecto, y por un momento me pregunté si eso era posible. Los defectos no los encontraba, y en esas situaciones siempre algo va mal. Creí que por fin encontraría con lo que había soñado durante tanto tiempo, y en el mismo instante en que apareció en mis manos, se esfumó como un sueño cuando llega a acabarse, cuando te despertás desorientada y sin entender porqué lo sentiste tan real. Supongo que todo se trató de una fantasía que quise cumplir con la persona que me va a ser imposible encontrar en otro lugar. Es única, no hay nadie más, y ese es mi miedo. Las oportunidades están en todas partes, pero no con quien uno las quiere, y siempre es ese el gran problema.