20 de noviembre de 2013

"there's an angel made for me"

No esperaba decir "sí". Mi propia respuesta me dejó perpleja. Pero aprendí a no arrepentirme de nada, mucho menos de ésto, lo que estoy disfrutando hace varios días.

Se acercó y decidí aclararme las cosas a mí misma. Era todo muy confuso hasta que me besó. Y, entonces, el mundo cambió de perspectiva. Me hice adicta a sus labios y, a merced de ellos, me dejé llevar. Al acabar el día, no entendí nada. ¿Era él, mi amigo? ¿La persona que nunca había imaginado rozar mi boca?

Mi corazón se detuvo los días siguientes en cada beso, y mi mente se paralizó al caer en la realidad. ¿Primera vez? ¿Había sido él, mi amigo fiel, mi maestro? ¿La persona que me quitara la inocencia?

Todo sigue siendo cada vez más impresionante. El cambio en mi forma de ser, y el descubrimiento de mi persona. Todavía no creo tener que esforzarme por separarme de él en cada despedida. Y me encanta. Me llevé algunas desilusiones por haberme acostumbrado a estar con él, sacándome sonrisas, incapaz de pronunciar una palabra con seriedad. No obstante, lo pensé mucho. Siempre odié sufrir por un chico, y no pensaba permitirlo otra vez. Pero tomé la decisión, después de aceptar lo mucho que valía la pena vivirlo por alguien como lo es él.

Apuesto toda mi debilidad ante los sentimientos a quererlo de verdad y aprender a manejar la situación de a poco, sólo por vivir los hermosos momentos que vivo a su lado, y no va a importar cuánto deba soportar, voy a hacerlo todo para que sepa que no soy otra de las que lo lastimaron, que en mí puede confiar.

Gracias por haber sido siempre parte de mí, y continuar. Te quiero demasiado.