8 de enero de 2014

Si pintás con tu sonrisa un arco iris, si con ella la lluvia se detiene. Si el sonido de tu risa rellena las pompas de jabón.
 Si tus ojos forman el panorama invisible, si con tu mente coloreás la fotografía en blanco y negro de recuerdos perfumados con jazmín. Si el sol nunca se esconde tras las nubes cuando imaginás, si el tiempo nunca pasa cuando tus manos sienten la textura del papel. Si las flores no se marchitan mientras la magia está en tu corazón, si son el símbolo de que alguien piensa en vos. Si necesitás un florero transparente para tener siempre presentes las raíces del principio.
Si la vida te maravilla imperceptiblemente ante los dramas, cada día, cada hora, cada minuto, debemos aprender a apreciarla. Aún olvidando los problemas más inmesos. Quizá la naturaleza te sorprenda y pueda calmar tu dolor. Si cada cosa es una razón para sonreír, ¿por qué anular el hábito?





Una fuente de inspiración.