8 de febrero de 2015

Porque veo en tu mirada el reflejo de mis lágrimas y tu expresión que suplica calma, porque encuentro en vos ese gusto a casa al que saben algunas personas únicas.
Porque vos sabés aplastar tu mundo por entregarte al mío para verme sonreír.

Porque no tengo ganas de pisar toda la magia que le diste a mi vida por un simple error.
Porque no soy capaz de imaginar mi alrededor sin tu color.

Por eso, hoy decido perdonarte.