A veces ni siquiera entiendo por qué me desplomo y me hago añicos por un asunto simple. En un principio, parece ser algo enorme, que me sobrepasa, me pesa, me duele, me destruye. Pero después de un rato siento como si todo en la vida fuera nada, porque siempre hay algo peor. ¿Por qué perder el tiempo? Se trata de una etapa de la vida. Cada una es especial. Todas hay que aprovecharlas al máximo. ¿Entonces, para qué gastar tantas lágrimas, si al fin y al cabo todo va a estar bien? Hay que tener en mente ese optimismo por las cosas, esa pasión por la vida. Hay que conectarse con esa esencia personal de cada uno.
Dentro de mi alma siento que está lleno de cosas por vivir, por descubrir, y que me sobran ganas de presenciar cada uno de los momentos que se me presentan.