29 de diciembre de 2015

30 de diciembre

30 de diciembre. Un día para terminar el año. Y sí, acá estoy, llorando una vez más. Qué feo saber que hasta que me muera voy a llorar por distintas cosas.

Bueno, nuevamente estoy destrozada por dentro. Vengo a escribir porque sé que es lo único para lo que voy a servir en esta vida. Para expresarme.

Parece que querer ser feliz es otro de mis defectos. Lamento mucho ser como soy, de verdad. Pero no tengo nada para ofrecer, ya se lo dije antes, hace poco. Me había consolado como si hubiera solución. No la hay.

Entiendo la costumbre de compartirlo todo, y el dolor de perder algo con lo que se sueña tanto. Sin embargo hace tiempo siento que no va más. Nadie disfruta. Nadie está feliz. Y la verdad no me perdonaría dejar que esto continúe así.

Duele tanto.

Sé que tenés que estar libre, que conmigo no llegaste nunca a ningún lugar distinto de la perdición. Cómo me lastima saber que es mi culpa que hoy estés tan resignado a estar mal, a sentirte un fracasado. Perdoname pero no sé qué hacer. Ni siquiera sé darte algo por lo que haya valido la pena tropezar tanto. Miro para atrás y me siento una imbécil por haberte hecho esto. Te juro que nunca lo quise. Fue error tras error hasta que todo se transformó en un quilombo.

Me equivoqué demasiado. Tal vez tuve señales de que íbamos barranca abajo, no las quise ver. Me sentía tan bien teniéndote conmigo. Hoy sé que no somos el uno para el otro, y aunque me cueste en algún momento hay que parar de forzarlo todo. Siento que no hay manera de revertir la situación, y por ahora no entiendo cómo se hace para hacer bien las cosas. No quiero lastimar a nadie más por ser una ignorante.

Siempre supe que no te merecía y que en el fondo era una basura. No puedo cambiar porque no tengo idea de quién ser si no soy ésta. Sé que lo mal que salieron las cosas entre nosotros es la razón de que sienta que nada me motiva. No tengo fuerzas ni ganas de nada, hace mucho. También te afecté con eso. ¿Cómo remediar tanto caos ajeno, mi responsabilidad? Imposible. No se puede remendar tantas cosas que te obligué a sentir.

Perdoname, desde el fondo de mi corazón.