6 de enero de 2016

Perdón

Ante la exigencia de perfección que encuentro en toda la gente que me rodea, me veo motivada a expresar lo que incorporé hace un tiempo.

Acá va lo mejor que pude haber aprendido en mi adolescencia.

Las personas somos humanas. No quiere decir solamente que somos vertebradas, bípedas y racionales. También significa que no somos perfectas. Que los errores son habituales. Que sentimos, y existe tanto la alegría como el dolor.
En conjunto, somos débiles, y esto nos lleva a ser estúpidos a veces. La tentación, la lujuria, la ambición... Si nos tocan, podemos perder la cabeza. Es por eso que lastimamos y salimos lastimados durante toda nuestra vida.

Puedo asegurar que nadie que busque perfección llegará a ser feliz. Es buscar lo imposible.

Pero existe el perdón. Está la comprensión, un recurso que nos hace tragar y digerir los problemas para procesarlos como debe ser, y después tomar una decisión.

Yo entendí que la vida vale por lo que es. Vida. Vivirla es pasar por las buenas y las malas, y que un día sean sólo recuerdos vagos de experiencia. Así es que nos fortalecemos.

Paso a paso.
Dolor a dolor.
Alegría a alegría.

No pidas evitar errores... hacerlo es perder el tiempo.

Trabajá en ser mejor, en estar mejor. A veces el perdón es la única opción.