Sí, seguro algún día me ría a carcajadas de este momento en el que el llanto me hace pensar tantas pelotudeces.
Hoy no es ese día. Hoy no sé cómo resolverme a mí misma. Soy un problema. No sé ser feliz. Siempre cago todo lo que tengo. Y si tengo un novio, pienso que voy a estar mejor sin él. Si no lo tengo, voy a creer que necesito uno. Si no tengo amigos, me siento mal. Si los tengo pero no son íntimos, también.
Me paso la vida analizando por qué mierda me sale tan mal relacionarme con las personas. Obviamente pensarlo no es hacer nada productivo.
Dejé de lado a mis amigas por dedicar toda mi energía al amor. Perdí ese vínculo amistoso. Después lloré por la consecuencia de mi propio error. Me arrepentí cuando mi pareja me fue infiel, y me consolaron mis papás, a quienes mantenía al margen de mi vida como una estúpida. Por el momento no sé ni lo que estaría bien.
La conciencia es el castigo más grande que Dios nos pudo dar por haber sido pecadores.