Me niego a amargarme. Me resigno a no poder decirte más nada porque te quiero tanto que me importa poco si te importo o no mientras seas feliz.
Me dejás lo peor para festejar con vos tu cumpleaños. Me das el día en que estás más cansado con la excusa de que los demás no podrían porque cursan. Yo también curso pero en eso no pensás.
Ya está. Me rindo. Ya acepté que vos a mi me considerás de otra manera. Debería dejar de centrarte en mi vida.