Esta
mentira parece un concurso de belleza en el que todas las
participantes insinúan su deseo exactamente igual que las demás:
“la paz del mundo”. Todas decimos estar locas, jamás damos el
brazo a torcer frente a la discusión de la belleza que poseemos,
todas creemos ser menos que otras en algún momento. Todas queremos
ser observadas por personas bellas del sexo opuesto y todas queremos
ser halagadas.
La
realidad es que, en el fondo, tenemos la seguridad de ser bellas,
aunque en algunas situaciones nos neguemos a creerlo. Todas sabemos
que somos especiales y sentimos aquellas dichosas mariposas en la
panza cuando alguien que nos atrae demuestra interés. Todas nos
ilusionamos con miradas y lloramos cuando estas ilusiones se quiebran
como hojas secas, aunque aprendemos a superarlo.
Sin
embargo, hay un deseo que compartimos sin dudas: el de ser amadas.
