6 de junio de 2012

El clavel entre margaritas



Lo que esperaba era encontrar a aquella persona especial, que fuera el clavel entre mil margaritas. Suave, perfecta. Alguien que pudiese llevarlo más allá de la superficie. Al cielo, a las nubes. Que cada beso fuera como el calor en medio de la nieve, que cada mirada fuera un día más de vida para la enfermedad terminal dolorosa que se posee en el fondo de todo. Y, de pronto, se encontró con el par de lagunas turquesas que engancharon su existencia a la suya para siempre.