Cuando
canto, no importan las decepciones. No interesa niguna clase de
problema. No me preocupan los dolores, los conflictos, las
calamidades. Cuando inhalo el aire que impulsará mi canto, es el
segundo exacto en el que el mundo se detiene a mi alrededor. El
tiempo no transcurre, y las preocupaciones no llegan. Mi voz fluye en
la atmósfera, vacía, que se abre paso ante mis do re mi. Me oigo.
Tal vez no soy la mejor de todas, tal vez sí, pero no soy consciente
de ello. Quién sabe y a quién le importa. Todo lo que cuenta aquí
es la presencia de algo que puede cambiar mis días, mis horas, mis
segundos mientras dure mi existencia sobre el planeta. Es la pasión
que comprende a mi mundo, es el suspiro que canta mi corazón. Es la
puerta que se abre de pronto, dejando que entre en ella y descubra
mil y un misterios jamás revelados. Es la oportunidad de ser feliz,
es el pase al paraíso. Es una pasión.
