¿Por
qué iba a odiarte? Si soy yo quien imagina un beso eterno bajo la
lluvia de un día que sólo es alegre con tu sonrisa. Soy yo quien te
llora cuando, por un segundo de ignorancia, creo que eres culpable de
todas mis lágrimas. Luego recuerdo ser una estúpida que ve el Oasis
en medio del desierto, cuando se mantiene sobre la plena e hirviente
arena. Soy quien te culpa por cortos intervalos de ser la persona que
me enamora sin intenciones y no intenta calmar mi dolor. Pero no eres
resposable de él y por ello mi única opción es abrazar mis piernas
mientras me mantenga sobre el suelo, en tanto no llegue una nueva
nube que me eleve al cielo otra vez, para soltarme desde lo más alto
y dejarme caer. Sentir el golpe y no poder evitarlo, para así saber
que no merezco tanta realidad, no hasta que el momento llegue. No
hasta que detenga mi eterna búsqueda de satisfacción a mi alma.
