21 de junio de 2012

You' were only waiting for this moment to arise


Estaba preparada para volver a nacer. No importaba el precio que tendría que pagar por volver a estar en sus brazos, lo haría. La vida se me había escurrido como agua entre mis manos por un error que jamás tuve que cometer, sin embargo el destino conduce esos hechos inevitables o simple e irremediablemente cronometrados, sin nada que hacer para evitarlos. Es lo que otro decide que va a suceder y más allá, no tenemos control de nuestro propio final. Por eso estaba aquí, de pie junto a una extraña clase de pozo chupa-almas que me enviaría, según lo calculado, a la reencarnación. A través de ella volvería a ser alguien. No sólo estaría a su lado, junto a la hija cuya mano sin desearlo pude soltar, sino que también sentiría otra vez. Podría respirar, olfatear, degustar... La maravilla de tener el corazón latiente, pase lo que pase. Y si de esa forma recuperaría lo que algo me había arrebatado, ¿por qué no arriesgarse? El único problema iba a ser la memoria, esos recuerdos imborrables que de pronto de marcharían de mi cabeza. Todo conocimiento, mi absoluta identidad.

Me lancé dentro de aquel agujero negro, abismo sin retorno que me invitaba a saborear una nueva existencia. Aquella que, para lograr conseguir, haría falta viajar durante nueve meses, traspasando los muros de una realidad lógica... hasta introducir mi alma en el cuerpo de un nuevo ser, puro por haber llegado apenas, impuro por haber sido concebido de dos pecadores. No hay desventajas: era un regreso al planeta Tierra.