31 de agosto de 2012

¿Para qué amo, si después lloro?

Un amigo me falló. Otro me abandonó. Mi amiga me fue tan fiel, que me sorprendió, pero en parte, me traicionó. Hay una amiga muy especial de la que hace mucho tiempo no sé nada. Otra a quien no le afecta demasiado si me siento bien o no; un amigo que pasó de ser el más importante a ser ni siquiera un conocido. Otro que se volvió casi un protagonista de mi vida, y que sin embargo, protagoniza pocas escenas en ella

Todos continúan diciendo que la amistad existe, a pesar de todo lo que pasamos todos. Yo ya no sé qué creer.