29 de septiembre de 2012
princess
La asistente del local me hizo levantar los brazos y me puso la enagua. Sobre ella, el vestido color champagne. Mi idea de vestido para mi noche - para la cual faltan más de dos meses - había sido siempre un diseño de lo más clásico, pero vestirme de princesa... cambió todo lo que tenía planeado.
Este vestido era pura magia, todo un sueño. Si bien el corset no era para nada favorable, ni para mi gusto ni para mi cuerpo, la falda fue lo que me enamoró. La gaza cristal dorada-pálida caía en forma de cascada, y era tremendamente esponjoso y elevado, algo que amé.
Mi deseo de ser una princesa va, de a poco, cumpliéndose.
Pero mi sueño no es de color champagne. Es un secreto.
