30 de diciembre de 2014

En el amor encontramos dos fases que se alternan: efecto cometa y efecto ancla.

Efecto cometa
Es la ilusión. Cuando la encontramos, no la podemos dejar ir. La cometa vuela, libre, en el cielo despejado. Se filtra en las nubes, es transparente, vive levitando. Se balancea en el aire, como intentando romper cualquier obstáculo al placer que obtiene mientras vuela.

Efecto ancla
Es el desamor. El ancla hunde en el fondo de todo cada esperanza, cada sueño a su alcance. Cuando el ancla se echa al océano, el barco se detiene. Deja de navegar, deja de bailar, deja de moverse. Ha encontrado tierra firme: ha cazado a la realidad a ciegas. Involuntariamente. Ha concordado con el telescopio para lograr ver algo que desde las aguas lejanas era casi imposible.