Falta tan poco tiempo. ¿Qué voy a hacer cuando me falten los últimos años de mi vida? ¿Quién voy a ser sin mi colegio, mis antiguas amistades, mis pasatiempos, mis típicas semanas, mi organización para las cosas? ¿Qué va a pasar cuando todo cambie? Si el pasado es parte de mí, ¿también voy a cambiar yo? ¡¿No es suficiente con tener que adaptarme a un nuevo mundo?!
De repente necesito un abrazo de las personas que me acompañaron toda la vida.
Me acuerdo de todas las veces que papá se emocionó y me dijo que siempre iba a ser su bebé.
Ahora lo entiendo.
-Papá.
Se da vuelta y lo abrazo por la cintura, llorando.
-¿Qué pasa? ¿Te peleaste con tu novio?
-No... una estupidez- le respondo, para que no se asuste.- Es que no quiero crecer.
Se ríe, y me abraza con una mano. Con la otra sigue fumando el cigarrillo en el patio.
-Eso nos pasa a todos.
Silencio. Sigo escuchando cada algunos segundos una pequeña risa conmovida.
-Yo también pienso en cómo pasó el tiempo, en las cosas que me perdí por trabajar, los momentos que no paso con ustedes. Y ahora te miro y sos una señorita.
Sollozo con más fuerza.
-Pero no quiero- susurro. Me acaricia la espalda.- No me siento lista.
Mi abrazo no deja de ser super fuerte.
-Pero sí lo estás. ¿Te acordás de las veces que escuchaste que cuando sos chiquito, querés crecer, quemar etapas, y cuando sos grande querés volver el tiempo atrás?
Me niego a abrir los ojos. Quiero congelar el tiempo para siempre justo donde está.
-Yo tampoco quiero que crezcan... Pero no tenés que vivir pensando en lo que va a venir. Tenés que disfrutar el hoy.
-¿Y cuando llegue el momento?
-Cuando llegue, disfrutás también ése.
Lo suelto para sonarme la nariz y secarme las lágrimas.
-¿Pero nunca te pasó que tuviste un momento mejor? ¿No sentiste que no estás tan bien como en algún otro momento?
-Estas transiciones tienen algo lindo...
-¿Qué?- me pregunto a qué se refiere, porque no le veo ningún lado positivo al asunto.
-Que te hacen pensar en lo que viviste, en las cosas lindas, y te hace ver lo feliz que fuiste. A mí me pasa cada vez que cambio de trabajo. Me acuerdo de las cosas que pasé y me da nostalgia. Melancolía.
Me quedo callada y miro a la nada.
Sólo una vez me pasará esto en mi vida.
Tengo que saborear cada segundo.