9 de agosto de 2016

Aún creo que parte del sentido de mi vida es encontrar el amor real.

Busco un amor misterioso y mágico. Uno apasionado, que sea puro arte. Un amor poético. Que la chispa siempre esté ahí. Que el tiempo no afecte el vínculo. Que los roces lentos e hirvientes nunca dejen de ser especiales. Que la química vaya más allá de todo. Que su mirada me queme y sus besos me obliguen a acabar. Que su boca sea irresistible y su espalda de una fortaleza excitante y protectora. Que sea amor y pureza, salvajismo y pasión, todo a la vez. Que me trate como pluma. Que sienta a flor de piel. Que me vea como si cada segundo fuera el último de nuestras vidas. Que al enfurecerse, se ablande haciendo el amor. Que al encararme, me estampe contra una pared y me diga las cosas sin filtro.

Que sea fuego.