Qué locura cómo la cabeza va a mil y uno se define sin parar líneas divisorias por acá y por allá, y mientras tanto el tiempo en realidad sigue su curso normal, sin alteraciones y con toda normalidad.
Mencionar o no alguna que otra palabra definitiva puede modificar el mundo individual. Siempre callar dejará las cosas en stand by y nuestros corazones se irán degradando si no soltamos esa necesaria decisión.