15 de agosto de 2016

Hoy por primera vez pisé una iglesia porque sentía esa urgencia. No por tradición. No por obligación. No por ética.

Quizá porque necesito contención, porque quiero tener fe en algo. Tal vez porque estoy dejando de creer en muchas cosas.

Mi angustia del momento casi me arrastró hacia dentro. Pero una vez ahí, no supe qué hacer. Sólo me senté a pensar.