27 de enero de 2012

Crecer


Llegó el día. Veintinueve de enero de dos mil doce. Catorce años desde mi nacimiento. Mi cumpleaños.

¿La verdad? Lo detesto. ¿Por qué? Simple. Odio que la atención de todo el mundo se pose en todos mis movimientos, reacciones... en cada respiro. ¿Por qué tienen que fastidiarme? Odio ser el centro. Y es la mejor ocasión para que se demuestre notoriamente.

Eso sin contar que mi mamá se pone HISTÉRICA. Quiere organizar TODO, pero yo quiero hacer algo simple. Al fin y al cabo, se puso tan loca, que tuve que aceptar su oferta de un festejo. Todo para que se callara.

Pero, obviamente, no es el motivo principal.

Dale la espalda al presente, por un segundo, y echale un vistazo al pasado.

¿Que ves? Tu infancia. Tu niñez. Una nena, tierna, que sólo se preocupaba por sus pequeñas fiestas, las muñecas, la chocolatada y la siesta. Lo demás era un peso para los padres, no para esa niñita. Ella jugaba, y todos sus miedos se alejaban.

Pensaba que ser una nena grande, era tener permiso para vivir sola, para cruzar la calle sin darle la mano a mamá, para aprender a manejar el auto de papá...

Pero se trataba de algo diferente.

Consistía en ser responsable. Madura. Dejar de jugar. Dejar de reír. Dejar de pedir que mamá haga las cosas por mí, luchar para lograrlas. Sufrir. Entender las cosas.

Adulto. Responsabilidades. Obligaciones. Plata. Tarjeta de crédito. Estudio. Decisiones. Presión. Trabajo.

Palabras que suenan en mi cabeza... retumban, y me obligan a odiar el 29 de enero de cada año.

Porque a cada día, estoy más cerca de ser la persona fría que se hace cargo de su destino, de su bienestar... y el de sus hijos.

Esa es la parte linda. Una familia. Amor.

Bueno, ser adulto es sentirse libre, pero preso. Igual que la infancia. Igual que la adolescencia. Igual que la vejez.

'Life is rollercoaster'

Vive la vida. ¿sabés que? Mejor no te des vuelta. Mejor mirá para adelante, y viví los momentos, porque son únicos. No los desperdicies por miedos tontos.

Live life your way.