27 de enero de 2012

Limonada



Cuando se presenta una situación difícil de resolver... una barrera más, entre las miles que te superpone la vida en el camino... la solución jamás es negativa.

Dejarse llevar por esos instintos depresivos que pueden llevar a DESTRUIRTE, son de las peores opciones. No hay razones para empeorar las cosas. Si ya están mal, ¿por qué transformarlas en algo peor?

Como consecuencia de la acción, todo lo que hiciste fue decepcionar a personas que tal vez suponían que serías más coherente frente a tales casos. No te pongas en los zapatos de un demente. No quieras convertir tu personalidad en un laberinto sin salida.

Todos esos conflictos en tu vida no tienen que llevarte por malos caminos, sino enseñarte una lección: no sigas su ejemplo.

'Si la vida te da limones, haz limonada'.

Quizá, en alguna parte de este desolado y destruido mundo, logres encontrar a ese ser que comprende todos tu sentimientos y actos.

Que la soledad no te acompañe. Que el desierto no te amargue. Que la depresión no te hunda.

Tené fe. Con ella, todo se puede hacer. Todo lo que desees, puede llevarse a una realidad impredecible, no sin antes intentar.

El primer impulso siempre será sombrío. Intentemos cambiar ese aspecto tan horroroso del universo humano.

Hagamos limonada, con esos limones amarillos y brillantes, que el árbol milagroso ofrece a tus manos. Sentí la brisa llevar tu pelo lejos de tu rostro. Cerrá los ojos y oí los sonidos naturales, de una vida que te lo dio todo, no para que lo arrojes al tacho de basura.

Te ofrece millones, que no vas a derrochar, ni aunque estés sufriendo más de lo normal.

Pensá. Sentí. Y después, accioná.