29 de enero de 2012

Desorden de personalidad


Como cada año... sucedió. No tengo idea de porqué, pero siempre es la misma historia.

Llorar... en un día que se supone que es el mejor en 365 días. Mi cumpleaños. Es por eso que lo odio tanto. Porque jamás pasé ninguno de ellos sin tener que descargarme con un rotundo llanto.

Quizás porque mi personalidad no es más que una mierda. Estoy tan confundida con la persona que soy, como un homosexual a mitad del descubrimiento de sus gustos.

¿Por qué tengo que sufrir sin razones? Cada año hay un motivo diferente, pero al final... siempre todo se concentra en esa misma palabra...

Impotencia.

Sentirme estúpida, avergonzada, confundida y humillada, se arroja dentro de la olla que se bate a fuego lento. La receta final, ¡Impotencia!

No soy más que una pendeja exagerada y llena de bronca consigo misma. Lamentablemente, todo mi odio hacia mi propia persona, termina por descargarse sobre los demás.

Soy demasiado injusta. Y orgullosa.

Más tarde, no tengo cara para pedir perdón por mi estúpida actitud.

Bien. Soy tan imperfecta... ya tengo la respuesta a mi pregunta diaria: ¿Cuando voy a encontrar el amor? Já. Nunca, querida.

O cambiás, o fracasás.

Pensé que este iba a ser el mejor año de mi vida...

Me equivoqué.

Pero el problema no es el año... sino yo.